COLECTIVO CULTURAL NUESTRA AMÉRICA
Ley Nacional de Políticas Públicas para la
Diversidad Cultural
Propuesta para debate
Una extensa Patria grávida de futuro
Deberán estar cerca del pueblo,
que aporta (...) para la definición de la cultura nacional su misteriosa creatividad que lo
convierte –además– en testigo insobornable.
Testigo al que hay que escuchar con humildad,
antes que intentar imponerle contenidos que él no reconoce como constitutivos de su
ser, ni enraizados en la estructura íntima de su extensa Patria grávida de futuro.
Juan Domingo Perón, Modelo argentino para el Proyecto Nacional
1. Cultura argentina, popular y suramericana para el siglo XXI
La cultura es la producción social histórica de un pueblo. Como tal, es una
“sustancia viva”, en constante movimiento y eterna recreación. Es un gran
quantum integrador, por igual, de lo pequeño y de lo enorme; incluye cálculos e
imaginerías, espiritualidad, costumbres y elaboraciones sólidas e incluye a las
bellas artes, las tradiciones y, también, las formas de organización y las
estrategias de supervivencia. La cultura, como tal, no se trasmite ni se comunica,
no se propicia ni se inculca; no se puede acceder discrecionalmente a la cultura:
se la habita; o no. Conforma el carácter, la idiosincrasia, el buen o el mal humor, el
modo de ser, estar y actuar de una comunidad.
Hay una cultura de la vida y hay una cultura de la muerte. Hay una cultura de la
resolución pacífica de los conflictos y hay una cultura de la lógica amigo-enemigo.
Hay una cultura ornamental, espectacular, inocua; distrae pero no perfecciona ni
enseña: es funcional a los multimedia y los monopolios de la información al
servicio del imperio. Hay una cultura identitaria, afianzada en el pasado, y hay una cultura siempre en construcción en las artes contemporáneas, en el espíritu
malvinero, en la cancha, el piquete, las consignas políticas, los cánticos de las
muchedumbres, el arte mural urbano, el diseño gráfico, el circo, la murga, la
gastronomía, los centros culturales en el territorio, los sindicatos, las cooperativas,
las unidades básicas, los comités, las organizaciones libres del pueblo, etc., etc. y
en las variadas formas, gestos y creaciones simbólicas que residen en los hechos
y universos de cada argentino, y de todos juntos en la vida cotidiana.
Desde luego, nos encontramos con innumerables formas de expresiones
culturales. Habitualmente son consideradas las bellas artes, el teatro, la literatura,
las producciones audiovisuales, la música, la danza, la plástica. Y más
recientemente se realza según su origen étnico. Pero también hay culturas de los
jóvenes o de los ancianos, masculinas o femeninas, del trabajo, de la
alimentación, de las prácticas médicas, de las cárceles, del deporte, etc.
La creación de cultura es renovada, es constante, siempre con la posibilidad del
diálogo y la confrontación: todo lo que nace del pueblo, todo lo que llega al pueblo,
todo lo que escucha el pueblo.
Un pueblo, entendido como naturaleza histórica, celebrante del compromiso en el
presente y portador de un horizonte utópico; como espíritu de la tierra en
movimiento, como multitud organizada y consciente. El pueblo al que canta
Homero Manzi:
“Nuestra pobre América conquistada, a la que parecía no
corresponderle otro destino que el de la imitación irredenta.
No podíamos intentar nada nuestro.
Todo estaba bien hecho.
Todo estaba insuperablemente terminado.
¿Para qué nuestra música? ¿Para qué nuestros Dioses? ¿Para qué
nuestras telas? ¿Para qué nuestra ciencia? ¿Para qué nuestro vino?
Todo lo que cruzaba el mar era mejor, y cuando no teníamos salvación
apareció lo popular para salvarnos.
Instinto de pueblo. Creación de pueblo. Tenacidad de pueblo.
Lo popular no comparó lo malo con lo bueno.
Hacía lo malo,
y mientras lo hacía, creaba el gusto necesario para no rechazar la
propia factura
y, ciegamente, inconscientemente, estoicamente, prestó su aceptación
a lo que surgía de sí mismo,
y su repudio heroico a lo que venía desde lejos.
Mientras tanto lo antipopular, es decir, lo culto, es decir, lo perfecto,
rechazando todo lo propio y aceptando todo lo ajeno, trababa esa
esperanza de ser
que es el destino triunfador de América.”
El pueblo no es un sujeto abstracto: se manifiesta sobre todo en las horas de
definición política, la fe, el combate o la celebración de conquistas sociales y es el
gestor de las revoluciones. Emerge nítidamente en la cultura, en actividades y
actitudes que deben ser el objeto de la atención gubernamental y del apoyo
estatal.
2. Hacia una ley nacional de políticas culturales
Nuestro país carece de una ley general sobre la cultura y las políticas culturales.
La propia evolución de los procesos en los que estamos inmersos requiere de una
norma general que oriente y organice la acción estatal en sus tres niveles
(nacional, provincial y municipal) para apoyar la libre creación y el desarrollo de la
cultura en la Argentina.
Una norma general sobre las políticas culturales en el país debe fundarse sobre el
concepto político más amplio, tal como fuera presentado por el Presidente Juan
Perón en su alocución a la Asamblea Legislativa del 1° de mayo de 1974 y en el “Modelo argentino para el Proyecto Nacional”: “para la fase continentalista en la
que vivimos y universalista hacia la cual vamos, abierta nuestra cultura a la
comunicación con todas las culturas del mundo, tenemos que recordar siempre
que Argentina es el hogar”.
Argentina es para nosotros ese ámbito de dónde venimos, donde nos
reconocemos legítimamente como propios en el mundo contemporáneo y donde
podemos proyectar y realizar con plenitud nuestra vida. Esa Argentina que supera
el paisajismo y la potencialidad de los recursos naturales es la Argentina habitada
por un pueblo en su cultura, con una identidad de múltiples manifestaciones, con
memoria y con futuro.
La cultura concebida desde el nosotros, desde lo compartido como el hogar, es
también un espacio abierto a la pluralidad de los que han concurrido y concurren a
compartir el mismo ámbito. “Lo nacional es lo universal visto desde nosotros”,
sentenció Jauretche pensando desde la Patria Grande.
No podemos olvidar que el recurso político de la cultura no tiene un signo único y
es utilizado con diferentes orientaciones. Para nosotros Cultura, Pueblo y Nación
son términos que se corresponden. La visión de la Nación de los vencedores de
Pavón implicó el avasallamiento consecuente de la cultura propia y la importación
de expresiones ajenas. Junto con esta definición ocurrió un fenómeno demográfico
migratorio, con sus implicancias culturales, que debe ser justamente valorado. Aún
no se podido conformar un diálogo completo y genuino entre las cultura indígenas
originarias, y las venidas de otras latitudes. Incluso, corremos el riesgo histórico de
olvidar una expresión propia de nuestro pueblo: lo criollo, fruto del mestizaje y la
interculturalidad. La Nación, en términos culturales, requiere de todas las
expresiones propias, en diálogo con las matrices latinoamericanas, en un
concierto universal. Hacia adentro, superada la etapa de homogenización
impuesta desde mediados del siglo XIX, ahora debe superar la máxima aspiración de los centros de poder que es la política de valoración extrema del particularismo
fragmentario y de destrucción de la unidad nacional.
La agenda y el mapa de la diversidad cultural es un tema geopolítico que es
presentado a la opinión pública como un “derecho de minorías”. Arturo Jauretche
nos enseñó:
"La incomprensión de lo nuestro preexistente como hecho cultural o
mejor dicho, el entenderlo como hecho anticultural, llevó al inevitable
dilema: Todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno,
importado, por serlo, era civilizado. Civilizar, pues, consistió en
desnacionalizar".
Curiosamente, desde el inicio de la década de los noventa el Banco Mundial se
empeña en imponer una visión que niega al nuevo sujeto surgido de la mezcla de
indios, criollos y europeos en la historia argentina y americana. Se impone una
visión en que la pertenencia legítima surge de las comunidades originarias o de
las clases medias globalizadas sin identidad. Lo demás no sirve, carece de
legitimidad, y de espacio en los medios. El nuevo paquete de conceptos
importados propone la desaparición del Pueblo (por la gente), de la Nación (por la
sociedad), de la Cultura nacional (por culturas), y de la Patria (por el
cosmopolitismo posmoderno). Bajo el imperio de la relatividad y el individualismo
se rompe la solidaridad y la identificación en configuraciones mayores. O sea, la
misma zoncera de siempre, con su incomprensión de la realidad. En vez de sanar
una vieja herida americana cumpliendo con justicia la tarea histórica de
recuperación plena de derechos de las poblaciones indígenas, se profundiza una
diferenciación que agudiza viejos conflictos, se concentra en paliativos, se
descalifica la experiencia histórica y nos debilita en el presente.
La diversidad cultural argentina es la propia de nuestra nación en su devenir.
Conjuga en sí la unidad que nos da una identidad que nos distingue y la variedad
de expresiones culturales, con sus diferentes orígenes y trayectorias, que la enraiza en el territorio y en la historia local, regional, nacional, e incluso superando
las fronteras del país.
3. Un antecedente reciente
En el marco del debate abierto para la formulación del anteproyecto de Ley
Federal de las Culturas se constituyeron en el ámbito de la Secretaria de
Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional del Ministerio de Cultura
de Nación más de cuarenta foros que sesionaron desde el mes de diciembre del
2014 al impulso de dicho Ministerio y del Frente de Artistas y Trabajadores de las
Culturas. La convocatoria tuvo escasa difusión.
Más allá de lo extemporáneo de la misma, un grupo de compañeros decidimos
participar en ese debate y constituimos el Colectivo Cultural Nuestra América con
el objetivo preciso de observar nuestras discrepancias con el contenido de varios
de los llamados “Núcleos temáticos para el debate de los 21 puntos para una Ley
Federal de la Culturas”, herramienta que el Ministerio de Cultura propuso como eje
de discusión y análisis en los Foros que se organizaron en los primeros meses del
corriente año.
Nuestro Colectivo Cultural presentó una ponencia crítica respecto de la orientación
general esbozada en los núcleos temáticos en nuestro documento “Aportes y
propuestas para preparación de proyectos de Ley” del que no hemos recibido
comentarios.
Más allá de los tratamientos legislativos del proyecto de Ley mencionado,
consideramos oportuno y necesario generar nuevas instancias de debate y
profundización de la cuestión, con una mayor participación de compañeros y
compañeras y lograr una federalización efectiva.
4. Principios y premisas para el debate
El itinerario es inexorable, y tenemos que prepararnos para recorrerlo. Y,
aunque ello parezca contradictorio, tal evento nos exige desarrollar desde ya un
profundo nacionalismo cultural como única manera de fortificar el ser nacional,
para preservarlo con individualidad propia en las etapas que se avecinan.
Juan Domingo Perón, Modelo argentino para el Proyecto Nacional
Para una propuesta de política pública cultural partimos de los siguientes principios doctrinarios que sustentan y orientan el debate:
- La unidad nacional
Es la base política y social de la Comunidad Organizada. No es una
situación obligada ni estática. Por el contrario, es la manifestación de un
compromiso activo que acepta con realismo las dificultades y proyecta un
futuro común.
- Una sola clase de hombres:
los que trabajan
Las diferencias sociales existen. Sin embargo, “el trabajo hace la suprema
dignidad del hombre”, instancia en la que logra superar otras
diferenciaciones sociales, sin negarlas. Esta perspectiva de base ética y de
mutuo reconocimiento permite una intervención justa y madura en las
tensiones sociales.
- De la integración regional al universalismo
La integración regional es una condición imprescindible para la constitución
de una sociedad argentina justa, libre y soberana. Y es un paso ineludible
en la construcción de un orden social y político mundial respetuoso de los
pueblos.
- La paz
Vivir en paz en un anhelo universal de los pueblos. Expresa lo mejor del
género humano. El reconocimiento internacional creciente a la diversidad
cultural, si es realizado con pluralismo y respeto, en un espíritu de
encuentro, es un buen camino para lograr este objetivo. La Argentina aporta
su experiencia de convivencia.
Proponemos un conjunto de premisas para el debate de elaboración de una Ley
Nacional de Políticas Públicas para Diversidad Cultural.
• El sujeto básico, central y fundamental de nuestra cultura es el pueblo
argentino.
• Hay una única e indivisible cultura argentina, plural, amplia y diversa. Se
nutre de infinitas contribuciones y con múltiples posibilidades de innovación que
conforman una totalidad multifacética y heterogénea. Como producto histórico,
transciende a cada generación, tanto por sus antecedentes como por su
proyección.
• Patria, Pueblo y Nación son términos que se entrecruzan y se integran.
Ninguna formulación debe ser excluyente, sino por el contrario, está abierta a
todas las vertientes, pero con la claridad que la cultura argentina es una amplia
estructura con sentido. La cultura argentina tiene la amplitud de aceptar todas las
expresiones genuinas de su identidad en su pluralidad.
• La cultura común es un elemento primordial y fundante de la unidad
nacional y de sus expresiones identitarias y, por ello, reclama prioritaria atención
de los poderes públicos. En la Patria Grande reconocemos una cultura que nos
abarca y da sentido propio a los esfuerzos políticos e institucionales.
• La diversidad es inherente a la cultura argentina. Nuestra cultura es el
producto de relaciones complejas que conforman estructuras con expresiones
heterogéneas. Sin estas diferencias y sin el debido reconocimiento de la historia de las relaciones (muchas veces gravemente conflictiva, pero también
ampliamente creativa e innovadora) nuestra Patria no nos sería reconocible.
• Las identidades relacionales resultantes no son estáticas, sino por el
contrario cambiantes, siempre referidas a un “otro” y centradas en distintos
aspectos de la existencia. No permanecen cerradas, ocluidas, sino en diálogo,
cooperación y confrontación con otras identidades, no sólo propias sino en el
mundo globalizado.
• La cultura es esencial en el combate siempre inconcluso por la
emancipación y liberación de las naciones y los pueblos. Es en los significados
que se presenta la principal esfera de definiciones políticas. Allí se da sentido al
resto de la acción. Las políticas culturales deben fortalecer no solo los aspectos
tradicionales y locales, sino también la capacidad de innovación y de la pertinente
incorporación de elementos externos: y esta acción solo se soporta en lo universal
visto desde nosotros. Actitud que sustenta lo que es una tarea compartida por el
resto de los países sudamericanos en el proyecto de consolidación de la Patria
Grande.
• La Nación Argentina adoptó la forma federal. Las políticas culturales son
competencia de los Gobiernos Provinciales así como del Gobierno Nacional. En la
práctica, muchos de los ambientes culturales se relacionan por lógica con
instancias gubernamentales provinciales o municipales; así como otros con
instancias nacionales. Ante los desafíos actuales, es necesario fortalecer las
estructuras gubernamentales de gestión cultural no solo en el nivel nacional, sino
también (y quizás, sobre todo) en el provincial, así como en el municipal y en los
colectivos territoriales. Esta ley debe alentar criterios de trabajo comunes que
garanticen el ejercicio y goce de los derechos culturales establecidos por la
Constitución, por la legislación, así como por las políticas públicas definidas en las
instancias competentes.
• Las políticas culturales están imbricadas con el resto de las políticas
públicas. Primariamente, pero no solo, con las de educación, comunicación y
trabajo.
• La diversidad cultural argentina es fruto de las interacciones de las
poblaciones indígenas con las provenientes de otras latitudes. Nuestro pasado
común se sustenta (en una generalización esquemática) en por los menos tres
grandes matrices culturales; la andina, la guaraní-chaqueña y la pampeanapatagónica.
La cultura española era una expresión de la matriz latina. Luego
vendrían otras expresiones, provenientes de matrices afro, otras matrices
europeas, del Cercano Oriente, etc. Desde hace cinco siglos se gesta así una
cultura propia, mestiza y criolla que, a su vez, también tiene variedad de
expresiones regionales. Así, hoy podemos reconocer en todo el país la
heterogeneidad de manifestaciones de acentos, tradiciones, sin embargo también
de unidad de valores. Ambas se expresan en identidades particulares y en el
reconocimiento en la misma identidad nacional. Nuestra configuración de la
diversidad cultural tiene correspondencias y entrecruzamientos parciales con las
configuraciones de los otros países de la Patria Grande.
• El ejercicio pleno de la igualdad tiene un claro componente cultural, de
reconocimiento de derechos humanos en este campo, algunos de ellos
consagrados en la Constitución Nacional. La definición explícita del conjunto de
derechos culturales debe estar reconocida por la legislación y acompañada de
políticas culturales de descentralización y desconcentración que acaben con la
sobrevaloración mitrista del puerto y la importación cultural (con su componente de
subsidio de todo el país al consumo cultural de las clases medias y altas
porteñas). La igualdad debe manifestarse no solo en acciones equitativas que
reconozcan las formas genuinas actuantes, sino también en planes de reparación
histórica por la secular desatención del Estado Nacional al interior.
• El derecho a la cultura (entendido como el de gozar de las posibilidades
de participar activa y en libertad plena en todo el ciclo de creación, expresión y
disfrute de acciones y bienes culturales) debe ser internalizado por el pueblo
argentino, como ya lo es el derecho a la educación y a la salud. Solo así podrá
organizarse activamente y exigir a los poderes públicos el cumplimiento de las
acciones necesarias para su efectivización.
• Por la experiencia histórica argentina, el trabajo en sí y el mundo del
trabajo en general debe ser entendido como núcleo fundante de la vida cultural
argentina; sus formas de organización y el hacer cotidiano de nuestro pueblo
vertebra la vida cultural de nuestro país.
• La acción cultural descentralizada, de base popular, precisa del
compromiso y movilización de todos los recursos existentes y disponibles en la
Nación. Clubes de barrio, sindicatos, asociaciones de diverso tipo (religioso,
deportivo, empresarial, gremial, centro de jubilados, etc.) poseen infraestructuras y
capacidades organizativas que apenas han sido utilizadas en la aplicación de
proyectos culturales. Constituyen un entramado latente, producto histórico
argentino, a la espera de ser convocado y apoyado para la dinamización de la
cultura en el desarrollo de la Comunidad Organizada. Cultura, Deporte y
Sindicalismo pueden conformar una plataforma de un nuevo bienestar del pueblo
argentino.
• La gestión de las políticas públicas culturales deben apoyar y promover
al desarrollo cultural del pueblo argentino, en sus variantes y diferentes niveles –
desde las potencialidades personales hasta el conjunto de la población- y de
ninguna manera privilegiar a las burocracias y corporaciones.
• Si bien todo arte es cultura, no toda la cultura es arte. La Ley debe
garantizar la libertad creadora y la igualdad de acceso al arte en sus diversas
expresiones. Su atención debe ser tarea indelegable del Estado, en cuanto
promover a los creadores, artistas y trabajadores en su labor en el ámbito privado,
comunitario así como los que se desempeñan en organismos públicos. La
promoción de la creación artística como expresión libre debe abarcar tanto a
artistas consagrados, como a no consagrados.
• En el mundo contemporáneo la cultura se manifiesta no solo en
expresiones de raíz tradicional o en realizaciones artísticas bajo el influjo de la
academia, también se presenta en forma preponderante a través de las
realizaciones de las industrias culturales, que son mayoritariamente “industrias
de la comunicación”. Las políticas culturales deberán promover no solo la producción, sino también la constitución de mercados con reglas claras que
aseguren el ejercicio de los derechos culturales y la competencia sin
concentraciones. En los procesos de integración regional, se debe afrontar el
desafío de promover mercados de productos de las industrias culturales que
promuevan el conocimiento mutuo como base de una identidad regional
fortalecida.
• La Cultura es diferente que el entretenimiento. Urge establecer una clara
diferenciación entre creaciones de la más diversa índole, del diseño de acciones
en lenguajes artísticos con excluyentes fines de lucro. Esta diferenciación podrá
establecer políticas y económicas claras para las distintas expresiones.
• Como toda política pública, y aún más por la temática, la cultura requiere de
una perspectiva firme y realista de integración regional sudamericana y
latinoamericana que impregne el desarrollo del conjunto de las políticas públicas,
incluyendo la cultural.
• Las políticas públicas culturales precisan de institucionalización con
instancias participativas de organizaciones de la comunidad argentina y de los
poderes públicos provinciales. Es imposible abarcar la infinita diversidad cultural
argentina sin tomar en cuenta las voces que surgen de las realidades locales y
provinciales. La ley debe crear el o los órganos de debate, concertación y consulta
necesarios para garantizar la aplicación eficaz de las políticas. Es imprescindible
la creación por ley del Consejo Federal de Cultura, como instancia de
coordinación programática de las estructuras provinciales y la nacional, con alguna
participación de representantes de sectores con responsabilidades en el desarrollo
cultural, como trabajadores y empresarios. Como hipótesis de trabajo se plantea la
creación del Consejo de Políticas Públicas Culturales, con representación
tripartita, del sector público nacional y provincial, el privado y el social, en todos los
casos relacionados con la finalidad cultural, con asistencia de entidades
académicas y organismos estatales. Este Consejo deberá respetar en las
representaciones sectoriales la proporcionalidad regional, de modo que resguarde
su carácter federal, y evitando reproducir el centralismo y el corporativismo. El Consejo tendrá funciones de debate, asesoramiento y acompañamiento de los
órganos gubernamentales, con reuniones anuales o bianuales. Promoverá las
sinergias entre el sector público con el privado y el social.
• Establecer las estrategias de financiamiento, en sus diferentes
modalidades de acuerdo a las necesidades y objetivos planteados. La
problemática de la cultura se expresa en las más variadas escalas, tanto en
términos de recursos involucrados, como en la extensión del territorio, con
involucramiento de actores muy distintos, activos en los tres sectores. Para dar
respuesta a situaciones tan variadas se deben prever multiplicidad de
posibilidades, acordes con los criterios políticos expresados.
• Por último, definidos los lineamientos políticos generales, será necesario
construir una agenda de desarrollo cultural que atienda a las distintas formas y
lenguajes expresivos, a los colectivos etarios y de género, a las expresiones de las
identidades étnicas originarias y tradiciones no originarias, a los procesos de
regionalización argentina (nivel subnacional) y sudamericano, a la conservación,
desarrollo y acceso al patrimonio, a la universalización de la cultura argentina en
su diversidad, a las industrias culturales, a la promoción de la creatividad, a la
relación ente cultura e innovación tecnológica, al apoyo a las acciones de inclusión
y desarrollo social, a la inserción de la cultura en las prácticas cotidianas, etc.
Ante el avance inexorable de un proceso de confirmación de la voluntad popular,
somos conscientes que la cultura es un campo de debate, confrontación
deconstrucción y construcción desde cada lugar en el territorio hasta en el espacio
global. La trascendencia geopolítica de la dimensión cultural en el mundo es hoy
inequívocamente evidente. Los hechos de relevancia mundial que nos anoticiamos
día a día, con los usos espurios y elitistas de los procesos de producción cultural y
de alteridad creciente provocada, nos deben llamar la atención sobre la gravedad
de la situación contemporánea.
Nuevamente nos convoca esta extensa Patria grávida de futuro para cumplir con
las aspiraciones de nuestro pueblo.
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Con la propuesta de debatir y adherir al documento “Una
Extensa Patria Grávida de Futuro” producido por el Colectivo Cultural Nuestra
América, para promover un Ley Nacional
de Políticas Publicas para la Diversidad Cultural,
Para conformar un espacio cultural desde el peronismo
como aporte a la campaña del compañero
Scioli,
La convocatoria del pasado miércoles, en el local de UPCN,
Misiones 26. CABA, fue presidida por:
Andrés Rodriguez, Sec. Gral de UPCN,
Juan Tangari, Secretario Cultura UPCN ,
Leticia Manauta, UPCN
Roberto Grabois
Javier Mourinho, Banco Provincia
Ernesto Jauretche, Colectivo Cultural Nuestra América
Daniel Gonzalez, Colectivo Cultural Nuestra América
Eva Piwowarski, Colectivo Cultural Nuestra América
Asistieron 97
compañeros, entre representaciones de agrupaciones políticas, de la
Intersindical de Cultura de la CGT, de
delegados gremiales ed UPCN en organismos vinculados a la cultura, de artistas,
académicos, pensadores y gestores
culturales, que podemos citar:
Francisco Pestanha, jefe de gabinete UNLAM, Pensador, escritor.
Ricardo Santillan Guemes, Antropologo
Hugo Barcia, Escritor
Leonardo di Napoli, actor
Hector Olmos, profesor de letras
Jose luis castiñeira de dios, músico
Hamurabi Naufori, director de la carrera de Gestión Cultural UNTREF
Daniel Rios, Director
Departamento de Arte, UNDAV.
Martin Garcia, comunicador. Agrupación Oesterheld
Victor Shajovitz, Director AATECO
Mariano Keena y compañeros de la
Agrupación Fermin Chávez
Diego Abatecola, comando de campaña Daniel Scioli
Ariel Magirena, periodista
Ariel Magirena, periodista
Mariana Baranchuk, periodista
Vivian Elem, Radio Grafica
Gabriel Fernandez, La Señal medios
Juan Cruz, Peronismo militante
Beto Sprejer, Movimiento Evita
Raquel Gluzman, Periodista
Julieta Lutz, Agrupacion juvenil Conapla
Vivian Elem, Radio Grafica
Gabriel Fernandez, La Señal medios
Juan Cruz, Peronismo militante
Beto Sprejer, Movimiento Evita
Raquel Gluzman, Periodista
Julieta Lutz, Agrupacion juvenil Conapla
Rogelio Dominguez,
Helio Garcia, Delegado
germail Sonfinica Nacional
Guillermo Farfan, Sec . legal y técnico UNJU
Hector Shargorovsky, Director Maestria en Ind. Culturales Ciencias
Economicas UBA
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